Archivos Mensuales: abril 2010

El discurso de Hitler, la guerra (I)

No hay tesoro mayor que la paz tan querida
dijo Hitler igual que su patria vencida
se ha entregado al rearme al ver cosa temida,
que hay poquita sin armas tal la Alemania hundida.

Y por ello él insiste en la cosa sabida
de que si quieren paz, habrá paz bienvenida,
mas si quieren la guerra, habrá guerra jodida
pues su patria ha derecho a existencia florida.

Y su pueblo al igual que serpiente tendida
no le muerde a ninguno si no ve su guarida
en peligro, en tal caso picadura hay, mordida.

Y es posible tuviera la razón de partida,
pero allende Polonia la perdió de salida
con la batalla a muerte, con la batalla a vida.

El discurso de Hitler, la política (IV)

Va a decir Adolf Hitler que ha leído el Tratado
de Versalles mil veces y que siempre ha luchado
contra él, que su lucha en política, estrado
ha tenido por fin verlo bien extirpado.

Y que tanto en su pueblo y en el orbe ha clamado
por los mismos derechos, el derecho al ligado
de su patria, a reunirse y a expresarse a su lado
y a tener un partido de nación y de Estado.

Pero siempre ha observado, pero siempre ha encontrado
que el rival no quería, que el rival ha negado
la alianza del Volk que Germania es llamado.

O la Gran Alemania, a la cual ha entregado
su vivir pues no importa muera un ser si es salvado
el país, el país al que tanto él ha amado.

El discurso de Hitler, la política (III)

La defensa del pueblo o la patria o nación,
la política en fin para el Hitler mandón
va a exigir una lucha, va a exigir la expulsión
de lo malo y nocivo a su vida y la unión.

De la gente alemana, que es sujeto de acción
y a la vez es objeto pues es fin, colofón
de esa acción el lograr para sí salvación
empleando en tal causa cualquier medio y opción.

Es por ello que Hitler del partido, facción
va a decir que le encaja la palabra o noción
de la lucha, la lucha es su ser, condición.

Y así exige a los nuevos afiliados pasión
en la misma, que sean luchadores y con
el valor suficiente de dar todo en misión.

El discurso de Hitler, la política (II)

Se pregunta Adolf Hitler que es en fin la política,
y Federico el Grande dijo que es cosa artística,
que es el arte de usar el Estado, mi critica…
¡sin Estado hay aquella, que es virtud, virtud cívica!

Bismarck dijo que es arte, que es el arte, ¡no química!, 
para obrar lo posible y consulto con lírica,
¿el hacer lo imposible es más bien cosa bíblica,
y la utopía no es , no es política mítica?

Para Clausewitz es, es la guerra pacífica
pues emplea otros medios, la palabra magnífica
e interrogo ¿la voz antecede a la clínica?

Según Hitler no es ser si no cosa muy típica,
¡la defensa del pueblo!, ¿y el ataque, qué cínica
la cuestión, dónde queda? Yo le inquiero, ¿y la onírica?

El discurso de Hitler, la política (I)

En el mil novecientos treinta en Múnich decía
el partido legal es tan sólo una vía
que la ley nos impone, no es tal vía baldía
pues con votos seremos libres, libres un día.

Y es por ello la Cámara de políticos fría
sólo un medio, no un fin, es el fin le diría
liberar a Alemania con la labia que pía
y los votos logrados en la urnita por guía.

Y tenía razón, en política, ¡usía!,
si a la fuerza se opone otra fuerza, otra hombría
que es más fuerte, los votos son la vía que cría.

La victoria esperada, la libranza, la orgía
del librante que algún, algún día si fía
en tal ruta la suerte la verá, ¡que hay tu tía!

El discurso de Hitler, el Putsch de Múnich

En el mil novecientos treinta y cuatro en la villa
muniquesa inflamada cual la vena su hablilla
recordando aquél Putsch ante el fiel y fielilla
dijo entonces había inflación y hambrecilla.

Y nos dimos al golpe, a perder la guerrilla
que a la postre sería la victoria que hoy brilla,
porque había otro en marcha e importaba costilla
el tener el coraje de hacer algo, cosilla.

Y el que alzaba una voz encontraba pandilla
tras de sí, seguidores, gente buena, no pilla,
que murió por la causa, no de boca o boquilla.

Y hoy en día tan solo, he tan solo una astilla
que esos mártires patrios, los primeros en silla
no los vea sentados o de pie por la milla.

El discurso de Hitler, la liberación (II)

Dice Hitler que usted si en verdad es creyente
y si espera ser libre y es ser de ello consciente
debe bien aprender porque es lo más corriente
que nadie le hará libre, ya que es vos el agente.

Pues el pueblo le llama a que sea un decente
héroe, todo un heroico, no un traidor ni de ente
de gallina, la patria se divide, ¡no miente!,
en los tres tipos dichos: felón, blando y valiente.

Y Alemania precisa en el poder, ¡mi oyente!,
un gran líder que opere lo que quiere la gente
y ellos creen que es correcto, aunque cueste a inocente.

El vivir pues no importa sea el medio demente
si se logra el ser libres, que es el fin que el de enfrente
niega usando la fuerza, no razones de mente.

El discurso de Hitler, la liberación (I)

Adolf Hitler nos dice que librar a Alemania
no es posible si el pueblo en la lucha o batalla
que es interna primero, la exterior es canalla,
se hace el sueco, y él llama a librarse a Germania.

Pide ayuda a la gente por lograr una hazaña
porque sabe que el libre no es de arroja toalla
y se obra desde abajo hasta arriba y se falla
si al revés, no hay libranza desde arriba, ¿le extraña?

A mí no, no, a diario veo tal en España
donde pone el de arriba siempre siempre una raya
al deseo del pueblo vasco a ser libre, ¿daña?

La verdad ante usted, el decirle que vaya
a luchar por Vasconia y verá que esa entraña
española le niega libertades y acalla.

El discurso de Hitler, el derecho (II)

Aunque sea la fuerza el derecho, ¡lector!,
hubo en tiempos de Hitler y anterior, posterior
un derecho que pudo evitar lo peor,
el derecho a la propia decisión, el mejor.

En política y Hitler nos decía, ¡señor
y señora!, que el mismo dio el Estado opresor
a colonias y a pueblo pequeñito, menor,
y se niega a Alemania como a la Austria, ¡mi oidor!

Y eso sólo pedía, solo, sola esa flor,
el derecho del pueblo a vivir con honor,
libremente, que esclavo es un mal, deshonor.

Un Estado, un Estado con el mismo valor
y derechos que el resto y el negarlo fue error
de Versalles y etcétera, de verdad un dolor.

El discurso de Hitler, el derecho (I)

Cual dijera aquél Cánovas, ¡español!, del Castillo
Adolf Hitler nos dice que el derecho, ¡otro pillo!,
es la fuerza, la idea que defiende el Caudillo
por lo visto en la historia, ¡y no se anda a lo grillo!

Y nos dice Inglaterra, ¡no me sea un pardillo!,
conquistaba la India no por ley, no con brillo
ni justicia y logrado ese fin, ¡ay, Ghandillo!,
por la fuerza con ella lo mantiene, ¡sencillo!

Y así de ello resulta que el más fuerte bolsillo
¡no!, el más fuerte por armas es el rey del corrillo
de naciones, hoy día el Estado Unidillo.

Pero entonces el Hitler con la bomba y casquillo
quiso verlo por sí y aunque tuvo colmillo
daba el brazo a torcer, mordió al fin el polvillo.