Archivos Mensuales: agosto 2009

Policial y parapolicial

El amigo del GAL y el terror silenciado,
cuando ha sido él a quien se la ha dado, pegado
una miembro de ETA que fugaz ha escapado,
en la rueda de prensa parecía burlado.

Y después de apuntar que habrá caza y cazado
nos decía con cara de Galindo indultado
que es normal que la pasma obedezca en Estado
de Derecho, ay, al juez lo que este haya ordenado.

Y me he muerto de gracia, me ha dejado matado
ya que cuando el Estado no es tal cual lo ha llamado
y es de ser policial huele mal, la ha cagado.

Pues ocurre al revés, que es el juez, el juzgado
quien acata las órdenes, lo que le haya mandado
el de esposas, la porra y la pipa de armado.

Despedida mannheimiana

Sopla sopla, mi Eolo, sopla sopla… ¡es tu ser!
que me voy de este enclave a quien trato de usted
con la Uni en la mente, en el alma el saber
y en el cuerpo las ganas de prendarme otra vez.

Poseidón, calma el agua, Poseidón, haz correr
por la pista marítima, por el Rin como a un pez
a esta nave que es libre y que quiere volver
algún día a la urbe y a prenderse en su red.

Sopla sopla, mi Eolo, sopla sopla a placer
que están listas las velas y ya siento la sed
de poner rumbo al norte y es la mar mi mujer.

Poseidón, sé apacible, Poseidón, a merced
de tus olas, corrientes, de tu inmenso poder
ya estoy puesto y a Mannheim hasta otra talvez.

Como la monarquía española y un jamón

Al volver a mi nave “La Vasconia” en el Rin
por la Torre Victoria y los trenes, raíl
he comprado una tarta, la Schwarzwälder… al fin
y he invitado a unos prójimos, ¡que es el vasco gentil!

Y en cubierta al inglés, francés, yanqui y rusín
tras cortar con navaja suiza en cuatro, no mil,
les he dicho Alemania fue ella partida asín,
pero tres eran uno y la URSS un redil.

Luego escojan dos trozos, ¡que yo parto el botín!,
cual si fueran un príncipe elector que al servil
rey romano votaran, ¡que aproveche el festín!

Y es que aquellos germanos cual alcalde el edil
elegían a quien coronaba en latín
el Pontífice y luego por sí mismos, ¿sutil?

Del antipapa Juan XXIII… a Martín V

Sea o no de este mundo el reinado de Dios
vivió un cisma la Iglesia entre Roma-Aviñón
que mirado con lupa por nos como por vos
que a su vez es terrestre juraría, ¿usted non?

Porque muerto Gregorio onceavo y de voz
elegido el Urbano sexto con rebelión
cardenales tomaron como Papa de opción
a un tal Clemente, al séptimo, muerto el par a otros dos.

Bonifacio noveno, Benedicto… ¡ay, la tos!
treceavo y en Pisa el Concilio en sesión
a un Alejandro, el quinto, que moría precoz.

Y a quien Juan veintitrés sucedió, mas prisión
le esperaba, ¿do?, en Mannheim, orden del semidiós
del… Imperio Romano y Germánico, ¡el don!

El MZES y el ZEW

Al igual que Karlsruhe casi casi es Alsacia
y presenta un castillo como sol de galaxia,
Mannheim no es por muy poco palatina Renania
y ha un palacio tal fuente del que emana la savia.

De esta ciudad frontera que tal Francia Germania
ha querido en su enclave y por fuerza y audacia,
por las armas en suma y es el resto falacia,
para sí ha retenido el país de la caña.

Que en la misma ha dos centros de verdad con sustancia
pues en uno se estudia fríamente la entraña
del proceso europeo, de esta unión en la infancia.

Y en el otro, ¡ahí es nada!, estudiosos con maña
en la ciencia económica mes a mes con constancia
miran por el motor de la Europa, Alemania.

Tiempo libre en Mannheim

Desde el Puente del Neckar remontando tal río
en el MVV, rascacielos bajío,
reflejado en la cara norte he visto un navío
que es museo atracado en las aguas, ¡Dios mío!

Y en la margen derecha, a estas horas sombrío,
el antiguo edificio de bomberos, hoy pío
ateneo del ocio, cultural… y le guío
más allá hasta el Teatro Nacional, ¿le extravío?

Si usted cambia de orilla ve el cubismo al vacío
y se toma la Torre de la tele…, le amplio,
de señal no se pierde, mas consulte al gentío.

Que bajo ella hay un Parque, el de Luis, de amorío,
con las casas de té chinas, lago, albedrío
y de puntos de vista un jardín y el plantío.

De la fe al sol

Del Palacio de Mannheim hacia el puerto, al ocaso
por el arco de medio punto llego al de un rato
a una hermosa Mezquita donde reza, ¡alma al dato!,
tanto turco… que emigra a la Alemania acaso.

Sin dudarlo y enfrente el cristiano beato
en la Iglesia de Nuestra Señorita y al paso
hay creado un grupillo de diálogo lato 
entre las dos creencias, ¿y al judío… ni caso?

¿No le gusta este canto? ¿No le suena a sensato?
Porque hay cerca Academia, la de Pop y al parnaso
no se llega halagando, hay que ser LITERATO.

Y si tampoco goza de estribillo pelmazo,
allí tiene el buen Parque de la Música nato
que aquí somos de solfa y afinado plumazo.

Un paseo al pasado presente

Y de la plaza de armas, que es el punto más céntrico
de este Mannheim, la vía del Rhein llévame al técnico 
Consistorio, una hache desde el aire, ¡qué tétrico!
si recuerda a aquel Hitler, a aquél hombre tan bélico.

Del que yo heme olvidado visitando el auténtico
y allí enfrente Museo de Culturas y ecléctico
y también la armería, otro tal cual de estético,
y la Casa de Schiller, dramaturgo poético.

Mas de nuevo en la calle, vuelto atrás por idéntico
recorrido en E 6, ¡mire al plano alfabético!,
la Iglesita Hospital me evocaba al colérico.

Cuando he visto en el parque que ese santo angélico
de la paz hecho en bronce me abrazaba evangélico
y decía al oído: ¡Lo pacífico es ético!

Las cruces de Mannheim

Hay de la plaza de armas a unos metros a oriente,
hay un gran cubo en Mannheim de cristal reluciente
con los nombres judíos que el fascismo absorbente
del Sieg Heil acababa en la ciudad inocente.

Por los cuales mi alma, no mi cuerpo presente,
calle arriba en la Iglesia la Concordia clemente
ha encendido una vela, mas le sopla al oyente
que hoy hay Hitlers actuales y exterminio vigente.

Vaya pues para esto otro cirio fulgente
al ocaso en Markplatz, en el Templo creyente
de “Sebastian”, antiguo consistorio pudiente.

Cual a un par de manzanas más allá, y a occidente,
en la casita hebrea y en la Aránzazu al frente
o Parroquia de “Trinity” otra llamita ardiente.

Del castillo a la plaza de armas

En el casco de Mannheim, que es un arco de dantza,
y con la Uni a la espalda, bailarina mi andanza
por la vía central y gentil avalancha
me ha llevado a la casa de política a ultranza.

Al Mannheimer Stadthaus que es simétrica cancha
con su torre central, acerada semblanza,
ascensor de cristal transparente, sin mancha
y una gran biblioteca, ¡es el libro enseñanza!

Como la plaza de armas una estrella que engancha
con su fuente pirámide que ha de bronce la panza
y alegórico título a virtudes, ¡no es chancha!

De gobierno, imperiales tales cual la templanza,
la prudencia, justicia, ¡no es justicia revancha!,
y el valor de Odiseo o de Aquiles pujanza.