Archivos Mensuales: julio 2009

A quien rige, pero no reina

Yo conocí en Vasconia, hace un tiempo prudente,
a un patriota vascón que comentaba ardiente
que él estaba en la lista de extinción al presente
sin haber hecho nada, por quererlo el ¿regente?

O quien fuere la equis, i griega, el valiente
que le envía por tierra, aire, mar al agente
porque sí, sin razón, a tomar el ambiente
y tenderle una trampa, ¡esto suena a indecente!

Y mandarlo ante el juez porque piensa el hiriente
que pudiere ocurrir que la Euzkadi viniente
se volviera de sí, de sí libre gerente.

Y pudiere, quién sabe, mas es triste, ¡mi oyente!,
que teniéndolo todo y aquél pobre inocente
nada usted vaya y se ande tal se anda de corriente.

De Paco a Paco y tiro al pajarraco

Vino un tío a esta casa, a esta casa de honrado,
de mi hermana el marido, para señas cuñado
y sin ellas quién sabe y quien sepa ¿infiltrado!
que decía tú a mí y tú a mí me has pegado.

Mira, Paco, que no, que a ti ni te han tocado,
oye bien lo que digo a ti… no te han cascado,
yo diría sin duda aquí  lo qué se ha andado
es que a ti, Paco, a ti…, a ti… te han perdonado.

Y ya van unas cuantas y el perdón se ha acabado,
no sé si ya lo entiendes, Paco, tú te has librado,
que has venido, ¡ay, amigo!, ¿no es verdad disfrazado!

De cabeza a los pies y ya estabas calado,
es por eso que date, date por enterado,
la siguiente, ¡ay, amigo!, te diré qué ha pasado.

Karlsruhe de sol a sol

Remontando ya el Rhin “La Vasconia” con náutica
va camino a Karlsruhe, esa estrella alemánica
que en el mil setecientos quince Karl Wilhelm clásica
de la nada la alzara, diera el sueño a la práctica.

Y el palacio a la urbe, capital más romántica
del margrave de Baden-Durlach como neurálgica
del Ducado de Baden que la Francia a-monárquica
en la Liga del Rhin integrara tiránica.

Y otro tanto en aquella imperial y germánica
“Alemania”, la Prusia y al perder, no la esvástica,
con la guerra al gran Káiser se volvía fantástica.

Cardinal y ciudad libre cual neoclásica 
del Estado de Baden y tras Hitler por gálica
ocupada tal parte de la RF Atlántica.

La Heliópolis de Karl

Desde el gran Estrasburgo con la capa freática
por las nubes, grandiosa reservilla acuática
alzo el ancla, izo velas, parto rumbo a alemánica
ciudad astro, a Karlsruhe, soleada y fantástica.

Por su forma redonda, de galleta, la clásica
basiliense o de hostia consagrada y románica
que el margrave de Baden-Durlach sueña romántica
y siguiendo la luz la pusiera hasta en práctica.

Erigiendo un palacio, torre con panorámica
como eje y radiales calles, vía germánica
tal los rayos del sol o de esfera lunática.

Que la escuadra, el compás, cartabón, mano mágica,
tiralíneas, la mesa de dibujo y la plástica
a la vida llevaban del papel y la fábrica.

Respuestas

Otra vez han caído justos por pecadores
y otra vez hay pecado por pecado, anteriores, 
otra vez la inocencia muere, culpa hay mayores
y otra vez guerra a guerra no hay ni paz de traidores.

Otra vez el dolor no silencia dolores
y otra vez el temor por temor es temores,
otra vez sobran odios, por amor no hay amores
y otra vez sin perdón hay vengar, vengadores.

Otra vez el horror eco es de los horrores,
van las lágrimas sobre otras lágrimas, flores
y de entierro en entierro no enterramos terrores.

Otra vez mal por mal nos hacemos peores,
con los buenos y malos no seremos mejores
y nos faltan palabras como faltan oidores.

Agur bizia

En el tiempo en que, ay, era sólo un niño pequeño
con el pelo alemán, sonriente y risueño
e ingresé en la Ikastola, el colegio norteño,
no sabía yo Euskera, conocí a una andereño.

A la María Rosario, Agurtzane, un buen sueño
de mi pueblo y persona que con todo su empeño,
la mirada de santa y una mano sin genio
me inspiró para siempre nuestra lengua de ensueño.

Con un libro gigante con las tapas de leño
que al mirar en sus hojas animales sin dueño
enseñaba palabras euskaldunas de ingenio.

Tal arraina y arrano, pero no el aguileño,
cual behia y lehoia, solo que el lugareño,
¡muchas gracias, amatxo! ¡Zure seme halagüeño!

Dolora

No es lo mismo estar loco hoy que el ser abstraído
ni es igual alocado que ser vuelto un gran ido,
es el loco el que aloca, el pirado venido
un enfermo con cura, sin tal por malnacido.

No es semejo doliente que el estar cual dolido
ni es afín la dolencia hoy que el ser dolorido,
es doloso el del dolo, el del duelo el que ha sido
por aquél dolorioso sin razón agredido.

No es parejo afligir que el estar afligido
ni es igual la aflicción ya que el ser consumido,
aflictivo el que aflige, el aflicto el roído.

No es lo mismo, ni igual, ni afín, par, parecido,
ni semejo, parejo el estar abatido
hoy que el ser quien abate con la fuerza al caído.

La cara y la cruz

Si la calle es espejo, si refleja la casa
o la casa si espejo, si refleja qué pasa
en la calle, en la calle ya se ha abierto la caza
y en la casa, en la casa hay caza, no torcaza.

Si un pisito refleja, si es espejo de plaza
o la plaza reflejo, si es que espeja la traza
de un pisito, en un piso tal hay pinza hay tenaza
y en la plaza, en la plaza cual espada coraza.

Si un techillo es espejo, si refleja la raza
o la raza si espejo, si refleja, no es guasa,
a un techito, en el techo como en raza amenaza.

Si la base refleja, si es espejo de masa
o la masa reflejo, si es que espeja la basa,
en la base, en la basa y en la masa añagaza.

Vivo, luego no me han matado

Era un gran pura sangre, de la roja, no azul,
él tenía corona de espinillo, ¡salud!,
la familia en el pueblo, trono al norte, no al sur,
majestad por la cara ¡no!, por alma y ¡Jesús!

Era, ¿cómo decirlo?, soberano, no un puf,
él tenía razones no de Estado, de luz,
mil millones de sueños, sólo, sola una cruz,
monarquismo ni sano, Demo… Demo… y agur.

Era rey de sí mismo, español no, Euskal… ¡uf!,
él tenía vascones, no coronas sin dux,
el derecho negado y sin boom pimpampum.

Era, si se me en…tiende, de verdad, no un tahúr,
el tenía, ¡reíros!, de tener en común,
principado en el coro y la flor, no ataúd.

Despedida estrasburguesa

En cubierta en mi vela “La Vasconia” patriótica
con el sol en la popa y una brisa periódica
degustando un vinito de la Alsacia muy histórica
y foie gras de Estrasburgo tengo el alma antagónica.

Media parte feliz, otra media bucólica
porque aunque a mí me aguarde mar y la tierra utópica
con amor, a pesar de que cosa es platónica
el despedirse es siempre una notilla agónica.

Por lo tanto, urbe mágica, con la voz más eufónica
y en los ojos las lágrimas y en mi ser pena crónica
yo te digo hasta otra, volveré, y no es retórica.

Si Dios quiere a gozar no de forma teórica,
sino en cuerpo presente, que sí otorga otra óptica
de tu esencia narcótica como apariencia hipnótica.