Archivos Mensuales: abril 2009

Revelación

Hay un día en la vida de cualquier escritor
que se gana la voz y se pierde el pavor
a escribir tal cual siente el reloj del amor
y a enfocar las temáticas desde el propio visor.
Hay un día en la vida de cualquier narrador
que se rompe el silencio y se arregla un tambor
que sonaba a terceros, a otra voz, a impostor
y se canta a capela ante todo auditor.
Hay un día en la vida de cualquier contador
de soltar las palabras, el lenguaje anterior
y crear uno nuevo desde el propio interior.
Hay un día en la vida de cualquier relator
de dejar viejo mundo que legó el testador
y llamar a las cosas tal le suenan mejor.

Terra Australis o la gran Tierra del Sur

Oiga, en la isla del látigo, bumerán y ritual
y dos tercios desérticos y grandioso arenal,
poco Murray estable, algún Eyre de sal
vive un pueblo aborigen desde tiempo ancestral.
Oiga, en la isla infinita y de gran marsupial,
diamantina y de oro y dispar mineral,
fauna y flora y endémica cual inmenso coral
vive un pueblo nativo desde tiempo abismal.
Oiga, en la isla que el luso y la España imperial
la buscaran y Holanda encontrará naval
vive un pueblo muy indígena desde tiempo inicial.
Que entretanto la Francia asaltara el penal,
La Bastilla, el inglés expulsara brutal
de sus tierras que hoy día las reclama al igual.

348.700 km²

Sobre el Mar de Tasmania, en la Mar del Coral,
en la costa australiana el más grande animal
le han llamado del mundo, hay de aquel material
el mayor arrecife del planeta mundial.

Que en sus dos mil… kilómetros de barrera vital,
donde Cook recorriendo ese gran litoral
encallara, hasta alberga bajo el agua de sal
mucha especie marina, mucha fauna local.

En sus selvas marítimas, bosquecillo hierbal
desde estrellas y rayas al de aleta y branquial,
caballitos, ballenas y tortuga verdal.

Y qué plantas, qué árboles, qué color desigual
se respira allí abajo, aparece al cristal
de las gafas acuáticas un vivaz carnaval.

El archipiélago antillano

En el centro de América las Antillas gloriosas
que al Caribe y Atlántico dan sus costas hermosas
tres conjuntos de “islitas” con sus frutos y cosas
las componen divinas, todas ellas preciosas.
Las llamadas Bahamas, qué deidades, qué diosas,
Andros tal Gran Inagua, Gran Abaco y cual glosas
Gran Bahama, Isla Long, Providencia y si osas,
Eleuthera, Cat, Acklins y otras tantas gibosas.
Las llamadas Antillas, no chiquitas, grandiosas,
Cuba más La Española y la Jamaica airosas,
Puerto Rico, la última, dicho en versos, no prosas.
Y las dichas pequeñas, las Antillas, ¡qué mozas!,
Trinidad y Tobago, Guadalupe pomposas,
Nueva Esparta, Barbados y otras tantas vistosas.

La erupción más violenta del siglo XX

En la isla más grande del país filipino,
Mindanao no, en Luzón hay un pueblo divino,
los Aytas, Aetas, de carácter alpino
que a la España imperial resistiera felino.
En las faldas volcánicas de un peñasco asesino
que seis siglos llevaba soñoliento, imagino,
cuando nueve años antes del dos mil el fueguino
despertaba explosivo, ni siquiera previno.
Pinatubo el llamado que de gris blanquecino
al pintar el paisaje y basáltico vino
alteraba aquel medio del nativo y su sino.
Quien se opone a perder, como todo vecino,
un solar do hasta hay árbol al que en agua el padrino
veinte litros le ordeña de su tronco ambarino.

El coral rojo

Así como la enseña de Saint Pierre, Miquelón
ha una chica ikurriña y también su blasón
que recuerda un pasado ballenero y vascón
el escudo de Alghero ha un motivo, razón.
Coralina una rama, cristalina expresión
de un pasado y presente de labor, vocación
al coral rojo, rúbeo que aceptada opinión
en Cerdeña sitúa su mejor condición.
Que los hombres de buzo y a la mar afición
buceando hasta donde llega luz, emisión
tan vital a ese ser cogen tras inmersión.
Para luego venderlo, hecha buena gestión,
a un joyero, al taller, que con arte y pasión
a esa vida le otorga otra vida y función.

Aimar el oceánico

Entre Islandia, que mide como Cuba al igual
que la tal Terranova, y la islaza mundial,
la mayor, Groenlandia, ya cazó de chaval
una franca ballena un marino local.
De Vasconia que iba hasta entrar Portugal,
entre Oporto y Lisboa, al Aveiro leal
a tomar un velero y zarpar cada anual
a Red Bay, al Estrecho de Belle Isle ideal.
A pescar bacalao con chalupa y sedal,
chubasquero amarillo, un jersey de naval,
las katiuskas de lluvia y una boina natal.
Cuando un día de pique y ganarse el jornal
la captura en exceso va y le hundía, ¡real!,
en el agua a tres grados, tres minutos mortal.

380 de los 700 mundiales en estado salvaje están…

Entre el Lago Kivu, el Eduardo y Victoria
la cadena volcánica del Virunga la historia
en sus faldas verdosas, en la niebla mortuoria
de montanos gorilas atesora cual gloria.
Más allá del Sabinyo, un tres mil, la memoria
del Mikeno y Visoke… de manera notoria
de un furtivo comenta, la verdadera escoria,
que a los lomos de plata no les dio escapatoria.
Hasta el día en que viera en el fin, trayectoria
de su punto de mira la manera amatoria
con que un macho trataba a su cría, ¡qué euforia!
Desde entonces converso con su voz, oratoria…
es un guía del parque sabedor que ilusoria
es la vida sin monos, que es perder la antehistoria.

El país hidroeléctrico es de trigo y postal

Canadá con mil islas, una como la España,
Isla Tierra de Baffin, Grandes Lagos, guadaña,
maderamen, castor, gas, petróleo en la entraña
y kilómetros vírgenes ha política maña.

Canadá mitad Francia y mitad Gran Bretaña,
país muy amplio tras Rusia, con mil ríos y caña,
la bahía de Hudson, la rocosa montaña,
San Lorenzo y Mackenzie en la cosa se apaña.

Y no sólo en Quebec al decir que no extraña
que esa tierra es nación, que ha derecho si araña
papeletas a ser separada “Alemania”.

Sino al dar el Gobierno de una extensa campaña,
Nunavut, “Nuestra Tierra”, a esquimales de hazaña,
al Inuit o a “ese pueblo” del iglú y la cabaña.

Entre el genocidio y el cocoliztli…

Los de historias, demógrafos, antropólogos varios
entre veinte millones y unos cien, centenarios
de nativos, aztecas, incas…, originarios
creen que había en América hace ya unos diarios.
Antes de que Colón y noventa gregarios
se encontraran un mundo que no había en islarios
pues un siglo después, hechos son bien palmarios,
los de la especie indígena eran pocos, precarios.
Torno al cinco por ciento por los modos sicarios
de la propia conquista, expoliar santuarios
y explotar a los indios y encomienda y calvarios.
Cual la gripe y el tifus, la viruela, embrionarios
sarampiones… llevados por marinos, corsarios…
de Castilla… y que dieron para mil y un rosarios.