Archivos Mensuales: agosto 2008

La amatoria de un amativo

Solo hay una cosita que me pueda llevar
a dar como si nada cuanto puédase dar,
de la tocha el aspiro, de la boca inspirar,
de las venas la sangre, del pulmón respirar.
Del oído lo oído y del ojo el mirar,
de la mente la idea, del que late el pulsar,
de la lengua el gustillo, de la napia aromar,
de la piel todo el vello, de la mano el palpar.
Esa cosa es Vasconia o la Euzkadi, mi amar
a la patria, a mi pueblo, a nación singular
por su idioma, el euskera, y su gente sin par.
Y su ley y leyendas y su historia y su orar
y sus usos, costumbres y, oiga, a la vez su obrar
tras la voz de asamblea y el votar y contar.

Si la ve a tiempo…

Me dirán ten cabeza cuando soy corazón
que ha encogido mil veces y mil más, qué sé yo,
al ver como no prima ni el sentir ni razón,
sino ser el más fuerte desde ayer hasta hoy.
Que mañana veremos el triunfar bonachón
de quien lleve al buen pueblo en la hojita, en el bloc
subrayado, en mayúsculas, sin borrón ni tachón,
pues vital a la vida es en sí el mismo error.
Cometido unas veces sin maligna intención,
por descuido, ignorancia, por vencer el terror
de sentir la vergüenza, de fallar la ocasión
que de cuando en la vida a mujer y señor
se presenta y acaso o tal vez situación
de volver a tomarla más no se dé y adiós.

El re-ir de las cosas

Quiero ser un recuerdo de venir sin llamar
o latente una imagen infinita al tornar
o la mancha frotada sin llegar a borrar
o el evoco grabado donde está el evocar.
Quiero ser un repaso y volver a pasar
y atizar la memoria y de nuevo quemar
y un espacio y un tiempo detenido a la par
y el mirar al pasado y el mirar y mirar.
Quiero ser lo revuelto, el revuelvo, la mar
que se tiene a la vista en el ver, divisar
el perpetuo pretérito que incapaz de olvidar
va y se vuelve pues somos más que nada un sonar
lo que fuimos antaño, el actual resonar
que resuena, resuena tras parar, tras parar.

Negar el ser

Yo no creo en los dioses ni en Estados-nación
ni en España ni en reinos militares, prisión
que controla una gente sin piedad ni pasión
y opresora de pueblos por mostrar volición.
De ordenar el futuro sin prestar atención
a mandatos externos que no llevan razón
soberana ni recta y si vasta opresión
por acalle de voces como asaz represión.
De cualquier manifiesto a favor del vascón,
la Vasconia, la Euzkadi u otra tanta expresión
ya librante, ya libre que critique al mandón.
Español o gabacho por faltarle visión
y negar a los pueblos catalán cual bretón
y gallego y al vasco el ser más que región.

No más que sólo eso

Sí me hubiera bastado, pero siempre faltó
un saludo, una risa, un guiñito, un chapó
o un buen choca esos cinco o el a ti quiero yo,
cuando menos disculpas, la verdad que ocultó.
O el llanteo en mi hombro o las gracias, un ¡cho?
o apretones de manos, dar de pechito el do,
o el usted cuando guste vuelva aquí cual yoyo,
sí me hubiera bastado, pero nunca llegó
la caricia, el besito, un guapillo, hasta un ¿so!
o un palmeo en la espalda o un rozar rococó,
¡Dios! el cuente conmigo como nunca contó.
O su ayuda de amigo o el perdón que no dio,
o miradas de cómplice, el saber que dolió
en su pecho lo mismo que en el mío me hirió.

Reflejos de amor

Yo te quiero unas veces con locura, a rabiar,
aunque duélame tanto que hasta llegue a dejar
por un tiempo de amarte, por un lapso el amar
que al de nada su falta al notarlo es penar.
Que acongoja, que enreda y me vuelve a liar
como alfombra de Persia que añorara el volar
por tu vera a tu alma para apenas rozar
el latir esponjoso que me va a enamorar.
De ti a mí y al de poco vuelvo ya a palpitar
extasiado y ya fuera de mi ser, en solar
que se me abre al pasito de tu boca y besar.
Deslenguado, de amada que al amante soñar
maravillitas le hace, cuando no tiritar
de calor y de frío como el sol a la mar.

50 grados y a la sombra

Castellano, no quiero sentir yo la nación
que es impuesta a la fuerza sin amor ni pasión
a otros pueblos y al pueblo de apellido vascón
y de nombre Vasconia o la Euzkadi de acción.
Que el patriota cobija más allá del pulmón,
donde pulsa con garbo el sagaz corazón
a dueto un buen eco libertario, de unión
entre quienes aguardan la sazón, la ocasión.
De soltar las amarras y tomar el timón
del navío que izado muestre por pabellón
la ikurriña, lo blanco, verde y rojo que al son
del soplar de los vientos y también de su don
musical y danzante que apuntando hasta a Orión
bailotea y avista a lo lejos el ron.

Será ca será

Por qué quiere que caiga, si no quiero subir,
por qué tengo que amarle, si, usted, me hace sufrir,
por qué canto verdades, si en su cara hay mentir,
por qué sigo yo vivo, si por ti he de morir,
por qué me siento libre, si me da el oprimir,
por qué cumplo las leyes, si no las va a cumplir,
por qué soy soberano, si me debo rendir,
y por qué lucho a muerte, si no puedo vivir…
Será porque me empuja, no me deja sentir,
será porque me fuerza y me llega a omitir,
será porque me enferma, me encadena al pedir,
será porque es más fuerte y más grande al fingir,
será porque guerreo, será por existir,
será porque resisto y así debo seguir.

Caparazón

No es sencillo que al son de nuestro órgano interno
que palpita y que late tan feroz como tierno
en otoño, en verano, primavera o invierno
lata, palpite y suene por el cielo, el infierno.
Tal por el purgatorio, que se encuentra entre averno
y el celeste aguardando al mortal que hasta eterno
podrá ser de haber dado a su vida el gobierno
común, bueno y de pueblo, ahí tienen el terno.
No es sencillo que acorde nuestro tic tac alterno,
que contrae y que abriga tan paterno y materno
los sentires, aprecios, los enconos con perno
se dilate y contraiga cual el espacio externo
por arriba y abajo tal por medio que cerno
moteado convierte en blancor sempiterno.

Corazón de vascón

Si despiertas, avisa, que yo soy de soñar
cual dormido despierto y hasta llego a ensoñar
que a los vascos unidos no hay capaz de ganar
ni en la paz ni en la guerra por su amor, por su amar.
Por su amor a la tierra y a la gente a la par
que a Vasconia, que espera de valientes el dar
por Euzkadi la vida si tal fuere el azar
de patriotas que hacen por el bien su donar.
Lo que son en esencia, nacionales de obrar
por el pueblo y la patria que los viera luchar
desde antaño hasta hogaño y verá proclamar.
Albedríos al viento y derechos al mar
decididos por todos una vez consultar
a todos lo qué piensan y qué quieren obrar.